Llegamos después de dormir un par
de horas sobre un puesto en la autopista y terminar de recorrer la Dutra Sao Paulo- Rio, donde comprobamos que para currar los
brasileros son tan buenos como nosotros. Las autopistas son muy buenas, pero
poner un peaje cada 50 km,
aunque sean de dos reales en el tramo Curitiba - Sao Paulo, o de 10 con 10 en
Sao Paulo - Rio, va sumando un monton de
plata… La diferencia , pensabamos, es que te lo hacen de a poquito.
Despues de bajar en altura cientos de metros desde el
vertiginoso camino de la sierra, nos acercabamos por fin a Rio de Janeiro. Tambien es una gran ciudad,
con mucha periferia.. Pero demas esta decir que la onda es totalmente diferente
a Sao Paulo. Rio es la ciudad maravillosa, con su fantastica bahia de
Guanabara, sus morros , sus playas.. Y su gente.
Como el partido comenzaba en pocas
horas decidimos ir derecho hacia el Maracana, no porque tuvieramos entradas o
quisieramos comprarlas – llegaban a pagar cuatro mil quinientos dolares por
una, y vimos varios “candidatos”, no sabiamos si europeos o que, muchos pibes
jóvenes, con un cartelito, aunque discreto de “compro entrada”. Si agarramos a uno de estos perejiles, dijo
el Cordobes, nos salvamos. Pero no
hicimos nada de eso por supuesto..Queriamos acercarnos al estadio y ver el micro
de la selección cuando pasara. La presencia policial y del ejercito era
impresionante, era imposible tratar de llegar mas cerca del estadio que varias
cuadras alrededor ,donde estaban el vallado y los controles. Cientos de
militares con armas largas, ya desde la entrada del viaducto que va al
Maracana, daban la sensacion de una ciudad sitiada. Lo cierto es que llegamos a donde comienza
una de las rampas de acceso al estadio, y donde se esperaba que pasara el micro
que llevaria los jugadores de la selección . Poco habia pasado el de alemania.. Y nosotros
queríamos ver a los jugadores como mucha de la gente que había ahí, unas
quinientas o seiscientas persoas calculo. Pero el micro argentino finalmente no
pasó por ahí y entró por otro lugar. Nos dimos cuenta cuando se dispersaba todo
el dispositivo de seguridad militar. Entonces nos fuimos corriedo para el Fan
Fest, que estaba en Copacabana, bastante lejos de ahí, y atravesamos la ciudad ,
pasando por la Laguna
de Freitas y llegando a Copacabana cuando el partido ya empezaba. Lo veiamos en
las pantallas de los bares, porque el principal problema era donde estacionar..
Las aceras estan repletas y por mas vueltas que diéramos no econtrábamos un
solo lugar.
Al final no se como pudimos dejar a “la
viajera” apretada en doble fila sobre la entrada a un condominio en la Av. Atlántica a unas diez
cuadras de la pantalla gigante del Fan Fest. Los del edificio nos gritaron de
todo, pero no le llevamos el apunte. Cerramos y nos fuimos hacia la playa ,
donde estaban dos pantallas gigantes. Pero era un mar de gente, y ni siquiera
se podia ver bien hasta la altura donde podiamos acercarnos. Lo peor de todo es
que la transmisión era sin sonido, no se porque, creo que intencionalmente los
organizadores anularon las columnas de sonido en la segunda pantalla, o fueron
tan ratas que no las quisieron poner, otro gesto de amabilidad. El partido transcurrió parejo como se sabe,
los 90 minutos, parejo es una forma de decir, jugamos mejor nosotros, ellos
tuvieron mas suerte y hubo un penal que no nos quisieron cobrar como todo el mundo
lo vio. En tanto , pensé que cualquiera fuese el resultado era algo único poder
ver la final del mundo con los pies en la arena tibia de Copacabana, y rodeado
de un paisaje que da vertigo su hermosura. Imponente.Y la verdad es que cada
día resulta fabuloso, tanto de noche como de día. Por algo Copacabana es una
playa única. Y Rio la ciudad emblematica de Brasil.
Mientras tanto lo mas incongruente eran los grupos de brasileros que
hinchaban por alemania.. Habia varios y cantaban contra Maradona, gritaban bobadas
y se mandaban la parte. Uno bien pelotudo se subió a uno de los arcos en la
playa, seguramente para mostrar su musculatura gay, ademas de desplegar una
gran bandera alemana. Estaba provocando. Pero con los nenes que había ahí , no
tardaron mas de 10 minutos en bajarlo, primero a hielazos y después
directamente de las patas y a golpes lo pusieron. No tardo en armarse la
gresca, volaron sillas y hubo batalla campal. Se calmo un poco después. Pero
los policías vinieron a buscar a los responsables… si los había, porque prontamente
colaron para otro lugar. Mientras la
sangre de un jugador aleman se mostraba en la pantalla, la de los pibes
golpeados se veia en directo sobre la playa.
El partido fue al alargue y no podiamos creer que no entrara ni un gol.
Hasta que lamentablemente entró…Era de ellos.
Ni mejores ni peores, tuvieron mas suerte y nada mas, porque nuestros jugadores pusieron
y dieron todo.
Al final del partido , la decepcion en masa fue grande, silencio y caras
largas.Pero yo no senti ninguna pena o
decepcion, yo estaba exultante solamente
de estar ahí . Y ningun resultado me lo
iba a arruinar. Quiza hubiera sido mejor
si ganabamos ese partido...Pero yo estaba demasiado bien. La noche siguió, y la amargura de la mayoría
no se me contagió.. Hubo escaramuzas y
caminatas, cantos y llantos. Lo mas estúpido era la alegria brasilera..
Se venian a reir con una risa por
demas exagerada, falsa. ¡Que es lo que
no entienden , les deciamos? Ustedes quedaron últimos y además los masacraron
los mismos a quienes estan vitoreando.. Entre nosotros no comprendíamos ese
sindrome brasilero..-Auque no todos los brasileros , un 30 o 40 por ciento
habra hinchado para Argentina-
Dos posibles respuestas vinieron de
la boca de ellos mismos: Una negrita hermosa con la que estabamos hablando
en la parada del colectivo, nos dijo – Yo torci para alemania – Pero porqué, le
preguntamos ? Porque si ustedes hubiesen ganado, nos hubiéramos sentido mucho mas
humillados…. Hubieran festejado y eso seria
terrible para nosotros.. Aja, conque era eso.
La otra respuesta fue el del dueño de un
mercadito, que los hay con buena onda - Alemania
fue humillante con Brasil, lo violó practiamente, le digo, y la mayoría
torcio por eles..- “Bueno me dijo, creo que el brasilero al final, con siete
goles, gosto da “pica” do Alemania. Gozó. Entonces
después torcio por eles.”
Lo que tambien,
aunque crudo, me pareció muy posible . Nos reimos . -“A verdade ha de ser dita”-
remató con una sonrisa.