viernes, 21 de noviembre de 2014

Y LLEGARON LAS VISITAS

Una vez en Rio, nos encontramos de vuelta con la vieja Galera: El Chaca, Lucas, Omarcito, Alexis, el Paraguayo, los colombianos, y algunos nuevos comensales. Eso  siempre se renueva. Esta vez por suerte conseguí un muy buen lugar para dejar a “La Viajera”, según me había dicho el amigo argentino del puesto de la playa, cerca de la Siqueira Campos, barrio Peixoto, en la Plaza Betancourt. Un oasis en el ruido de Copacabana.  Tranquilísimo y ameno, no había quien rompiera las pelotas con dinero, ni situación de riesgo por robos. La chata estuvo mas de una semana ahí, sin problemas. Los martes  cobra movimiento desde temprano, se hace una pequeña feria de verduras y alimentos , ahí compré un exquisito queso minero condimentado.  Cocinamos y comimos un par de noches en la chata, Feijón , arroz, pollo.


Vino mi tío un miércoles y lo fui a buscar al aeropuerto. Saliendo desde Copacabana, increíbles movidas y preocupaciones por llegar temprano, entre todas las autopistas me enredaba y me perdía, puteando... Un quilombo de túneles y viaductos. Y yo parecía mas torpe que nunca. Pero llegué bien. Lo mejor era que mi tío Mario traía mi bici, embalada. Pero además hacía tiempo que no veía a un familiar, así que estaba contento de verlos. Vino con Marlene. No se quedaban e Río, iban para Buzios. Tenían que esperar el “Transfer” unas horas y nos quedamos tomando unos mates en el bar del Aeropuerto... Habian traído Yerba !

Volví contento a Copacabana. A los dos días llegaba mi viejo. Pero no podía ir a buscarlo, la camioneta recalentaba  . Por suerte tuve tiempo de encargarle la bomba de agua y tuvo la amabilidad de conseguirla un día antes y traerla . Aca era imposible .

Así que finalmente me encontré con él,  llegó a Copacabana en el “Frescao”,  y nos hospedamos en un Hotel. Fantástico. Esos días me olvidé de la Galera, y de dormir en la camioneta. Por fin una cama confortable, aire acondicionado y desayuno brasilero.


Recorrimos algunos lugares de Río en bici esos días, él había traído su bicicleta también, una citybike plegable.  Lo llevé a conocer  Urca, Praia vermelha, Flamengo, el Centro, Lapa, entre otros lugares . Nos sacamos las ganas de andar en bici esos días, ya que desde hacia tiempo que no salíamos, como haciamos en Baires, por  los circuitos Quilmes – Pereyra - Hudson. - Acá eran diferentes, y parece que le gustaban bastante.   También comimos de primera.  El estilo de vida carioca no le parecía mal. Es mas, lo disfrutaba. La cara y el humor le fueron cambiando en esos días, y hasta se compró una zunga, de la que al principio desconfiaba, pero que luego exhibió sin problemas en Ipanema. 

Así que recorrimos Copacabana, Ipanema y el centro.. La pasamos barbaro y nos llevamos bien.   Al tercer día partimos para Buzios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario