Nos pusimos
de acuerdo para salir 4 o 5 desde Rio, con algún colado. Pasamos por Ouro Preto, que yo
quería conocer por sus múltiples referencias, pero no nos quedamos ahí mucho
tiempo. El viaje de atravezar las sierras fue duro para la camioneta,
demasiadas subidas y bajadas, y caminos difíciles en algunas partes..
Llegamos de noche y había poco movimiento en general, parece que la gente se iba a dormir temprano. No había mucho para hacer . Pasamos la noche en la esquina de una iglesia donde estacione a “La viajera”.
Al otro dia a la manana intentamos vender algunas cosas en la plaza pero no tuvimos éxito. Apenas recorrimos las calles alrededor de la plaza central y yo queria conocer la iglesia de Alejaidinho, pero estaba cerrada. Habia un mercado de piedras atiborrado de esculturas, presentes , etc pero muy poco movimiento. Malo para hacer retratos. Entonces empeze un dibujo a la tinta con mi impresión de Ouro Preto, mientras estabamos ahí y nada o poco pasaba.
Llegamos de noche y había poco movimiento en general, parece que la gente se iba a dormir temprano. No había mucho para hacer . Pasamos la noche en la esquina de una iglesia donde estacione a “La viajera”.
Al otro dia a la manana intentamos vender algunas cosas en la plaza pero no tuvimos éxito. Apenas recorrimos las calles alrededor de la plaza central y yo queria conocer la iglesia de Alejaidinho, pero estaba cerrada. Habia un mercado de piedras atiborrado de esculturas, presentes , etc pero muy poco movimiento. Malo para hacer retratos. Entonces empeze un dibujo a la tinta con mi impresión de Ouro Preto, mientras estabamos ahí y nada o poco pasaba.
Asi que pasado el mediodía arrancamos
hacia Belo Horizonte. Paramos en un
rincon de la ruta a hacer una comida. Toda la zona era de minería, camiones,
montañas erosionadas por la actividad minera. Riós de los que desconfiábamos de
tomar agua o pescar ( Justificadamente sabríamos después ) y llegamos a la tarde a Belo
Horizonte.
Después de dar varias vueltas y probar algunos lugares como Savassi, nos instalamos en lo que sería el mejor lugar para trabajar y estar:La Plaza Liberdade , que parecía
hacerle honor a su nombre, ya que estábamos cómodos ahí. Ubicada en el centro de
la ciudad, rodeada por los mejores museos, centros culturales, es un lugar de
paseo y concurrencia de mucho público.
Después de dar varias vueltas y probar algunos lugares como Savassi, nos instalamos en lo que sería el mejor lugar para trabajar y estar:
Belo
Horizonte es una ciudad de gusto urbanístico, grandes edificios y gente
amable. Los primeros dias, como
cualquier lugar, no fue facil trabajar.. Pero con el correr de la tardes, y sobre todo a la noche, cuando mas se
trabaja, le gente se fue interesando en los retratos y en definitiva fue el
mejor lugar donde trabajar hasta ahora, ya fuera por la cantidad de gente , o por el interes por el arte de los mineros.
En los museos me fui entereando de la
historia de la ciudad, fundada relativamente hace poco tiempo, unos 100 años, es una ciudad planificada, hecha
con diagonales, pensada como una
capital moderna. Es la ciudad brasilera con mayor cantidad de
bares y lanches por cuadra, según dicen,
y la comida minera tiene ganada una buena reputación.
También ha sido ciudad de artistas y
escritores.. Entre ellos Drumond de Andrade, del que había una muy buena exposición- instalación en la casa Fiat de cultura, a metros de donde parabamos. Sus poemas y cartas estaban espalhados en
varias salas, en diferentes formatos, logrando los curadores brasileros
estupendos resultados en las
instalaciones de arte, gusto que ya conocia desde años ha, cuando habia visitado la Bienal de Sao paulo. En lo
que propuestas audiovisuales se referia, ellos son innovadores y vi realizadas
ideas muy buenas . En una de las salas
de Drumond, una corredor con paredes tapizada de parlantes formaba un murmullo
continuo donde había que acercarse a alguno para oir la voz de un poema..
Otra de las exposiciones que vi fue una
restrospectiva de Brecher, un pintor contemporáneo brasilero de tendencia
expresionista que no conocía . Aunque debo decir que las telas no me
impresionaron grandemente, la instalación era buena y habia telas sugestivas y atrayentes . El pintaba
refinerías , arquitecturas, paisajes, bodegones, fábricas y retratos, algunos interesantes de brasileros conocidos.
Reflejaba, en parte, ese estilo alemán
crudo, tal como Lucien Freud, pero no se
trataba de ese tipo de “existencialismo”, tal como lo llaman, sino de otro
tipo, sus cuadros se asemejaban mas al expresionismo clasico aleman . Pero en fin, no lograba penetrar en esas telas, o
no me sugerían demasiado. Quiza el acento estaba puesto en el gesto, o en el
instante como decía en su filosofia del arte, que me pareció mas interesante
que sus cuadros.
Otras instalaciones, de tipo tecnologicas tambien me
llamaron la atencion, hechas con desechos
de la tecnología, ideas sobre la utilización de aparatos que nos utilizan, y un montaje de armas y musica de Pedro Reyes..
Y que es lo que veía yo a la noche, cuando me
ponia a trabajar ? Los rostros de los mineros
y mineras. Tenia la oportunidad de estudiarlos atentamente durante media
hora mas o menos que me llevaba un retrato.
Hermosas mujeres que me dejaban pasmado por su belleza, su inocencia, su maldad, sus vidas, sus planes. Podia leer en su rostro como en un libro. Ideales de autonomía, dinero, amor , viajes, familia, todo estaba ahí.. También torpeza, idiotez, vanidad, sufrimiento, aislamiento.
Todo era un desafío entre revelar y no querer revelar. Pero sobre todo, salvo excepciones, la sensación de que cada cual quería ser único, seguramente lo eran, pero en un estilo que curiosamente los asemejaba. Y que conocen muy bien los fabricantes de productos. Aunque en el fondo, muy diferentes unos de otros.
Hermosas mujeres que me dejaban pasmado por su belleza, su inocencia, su maldad, sus vidas, sus planes. Podia leer en su rostro como en un libro. Ideales de autonomía, dinero, amor , viajes, familia, todo estaba ahí.. También torpeza, idiotez, vanidad, sufrimiento, aislamiento.
Todo era un desafío entre revelar y no querer revelar. Pero sobre todo, salvo excepciones, la sensación de que cada cual quería ser único, seguramente lo eran, pero en un estilo que curiosamente los asemejaba. Y que conocen muy bien los fabricantes de productos. Aunque en el fondo, muy diferentes unos de otros.
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