miércoles, 17 de septiembre de 2014

ANGRA, ILHA GRANDE

Decididos a salir de Rio por un tiempo,  conseguimos al fin ponernos de acuerdo para viajar hacia el sur, al litoral , hacia Angra dos Reis e Ilha Grande. Pero de todos lo que eramos, solo tres salimos en "La Viajera" esa tarde de sol deslumbrante. Cruzé Ipanema que brillaba fresca, azul y amarilla Encontré a mis amigos en la subida de "Vidigal", el barrio- favela que esta justo encima del "Sheraton" donde había un movimiento tremendo, subidas y bajadas de autos , motos , personas, niños de escuela. Hora pico, puteadas y quilombos de tránsito que ya venían desde la mañana. La ciudad ya estaba intolerable para mí, y todas las señales decían: "Hora de partir" .Fódanse cariocas.
    Así cruzamos Sao Conrado aquella manana,  por la avenida Niemayer y después de salir  por barra de Tijuca, por una avenida interminable de shoppings y edificios al estilo Miami, es decir, seco y detestable en gran parte, salvo la silueta de la "Ciudad de la Artes", Un estupendo edificio ubicado sobre un cruce en mitad del recorrido.

   Pero salir de Rio por el lado de Santa Cruz no fue tan fácil. Nos perdimos varias veces por seguir de largo, en toda esa zona de suburbio , bastante poco interesante y con un calor tremendo aquella tarde. Despues de dar varias vueltas por fin ubicamos la avenida Brasil y después la BR 101 y la rodovia Rio -  Santos, que estaba bastante bien.  Atravesamos sierras y floresta , los pueblos costeros, entre otros pasamos por Mangaratiba, donde se fabrican la enormes plataformas petroleras de la PETROBRAS  , todo esa zona, naturalmente bella,  está propensa al desastre ecológico , no solo por la obsoleta central nuclear  de Angra que ya debería estar cerrada, sino por la continua exploración y explotación petrolera.  Así llegamos a Angra dos Reis a eso de las 3 de la tarde.

  Como no sabíamos bien los precios y no nos habíamos organizado, decidimos esperar al otro día para tomar la lancha, el barco , o lo que fuera que nos llevara hasta la isla  y pasaríamos esa noche en Angra para ver como era la ciudad. La recorrimos en poco tiempo porque no es muy grande, o muy interesante, pero de cualquier manera me parcia mas o menos bien. Un pueblo costero que se hizo a base de la pesca y el turismo. En una plaza vi a otro retratista, bastante bueno, un colombiano o peruano que vivia en Parana y viajaba con su madre.
  Esa noche compramos una casasha, y tomamos Caipira en el muelle  con Sol y juan Pablo, y un extraño comensal que se agregó , dueño de un barco que al final nunca supe lo que queria o de donde era. Si hacer negocios, llevarnos a la isla o canjear mi camioneta por su barco  . Yo termine aquella noche levantandome a una extraña rubia en las cantinas y juan pablo vomitando por la ventanilla de la combi. 

Al otro dia por fin tomamos el ferry hacia la isla, que bien dicho , es una isla, con todo su carácter,  Sus playas  y poblados,  su magnifica vegetación, sus morros y picos.  Navegar es fantastico y el viaje dura mas de una hora desde Angra. En el ferry, cervezas y charlas con dos hermosas mujeres que viven ahí.. Ya me estan gustando sus miradas y lo que sea que suceda en esa Isla. 
  Al llegar desensillamos y vamos en busca de un camping. Recien a la noche, después de dar un par de vueltas por el pueblito, vamos hacia el camping de Jesus, en lo alto de una subida de varias cuadras. Cansados, llevamos varias cosas, entre ellas, una heladera llena de pescados que habiamos comprado a la tarde antes de salir en el puerto de Angra por poco precio.  
  Cuando llegamos, nos instalamos, cocinamos, y pronto nos integramos a ese ambiente particularmente tranquilo, con buena onda.  No hay mucha infraestructura pero esta todo lo necesario. Todos los que estan en el camping de Jesus son artesanos, viajeros, etc. Hay muchos argentinos y la mayoría somos extranjeros.   A la hora de dorir le comunico a jesus que no tengo carpa. Dice que no hay problema , duermo en una rede , una hamaca paraguaya que cuelga en la galeria de la posada.  La noche es maravillosa, al aire libre, de luna y sonidos de la aldea.  Refresca un poco a la noche, pero Jesus me acerca una manta confortable y me tapa mientras duermo.

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