Habia también unos colombianos en lo de Jesus.
El día siguiente nos invitaron a conocer una playa “Las palmas” que estaba
relativamente cerca. Pero no era tan fácil, una vez internados en el monte,
había que subir, trepar bastante. Después de casi una hora, llegamos a un punto
alto y tenemos una vista maravillosa de toda una parte de la isla. Seguimos camino , que de ahí en adelante baja
y llegamos a “Las Palmas” , la primera excursión conducida por el colombiano y
pasamos la tarde ahí. Luego volvemos y mientras caminamos, revelaciones de presente,
pasado y futuro vienen a la mente. Coordinado y conectado , la naturaleza quiza
siempre tiene un mensaje para nosotros.
El día
siguiente fuimos con los músicos a Abraoziño, otra playa próxima pero de la que
también hay que atravezar un poco de morro y mata para llegar. Cuando lo
hacemos, buscamos un lugar para bucear, ya que nos habían dicho que en esa
playa había peces y corales. Vamos hacia una de las puntas y no encontramos
demasiado. Llevamos la cámara con el estanco para poder filmar abajo del agua y
unas antiparras. Al acercarnos mas a las rocas alejadas a la playa se comienzan
a ver algunos peces de colore y corales. Para el otro lado la playa comienza a
descender abruptamente a pique.Es fantástico.
Decicidimos ir hasta la otra punta, donde hay
que trepar por un caminito y se accede a una playa privada, que no es tal, aunque
una posada o casa particular preside el lugar, con embarcadero y todo. Nos
metemos por el medio y no nos hacemos demasiado problema si nos quieren venir a
echar. Sin embargo nadie molesta. No hay
otro visitantes. Elegimos un rincón para dejar las cosas y vamos al agua. Aca
también la pendiente es abruptay a poco de entrar ya no se hace pie. Vamos
nadando hasta un grupo de boyas amarillas que intentamos saber que son. Parece
que se crian mejillones en las sogas. Entonces
nos metemos mas adentro ya a unos 200 metros de la costa y enfilamos hacia la
punta de piedras para ver si vemos algo de vida submarina. Y aca sí el paisaje
bajo el agua nos sorprende, por la pendiente y por los colores. Corales y
erizos de mar, peces variados . Pasamos mas de dos horas en el agua, y vuelvo a
sentirme como cuando era chico y estaba todo el día en la pileta. Nos
divertimos tratando de bucear y haciendo fotos. Pasamos toda la tarde ahí. A la
vuelta por el camino, los pibes dicen ver un gran lagarto a unos metros de la
trilha. Nos quedamos mirando, ruidos entre las hojas y al poco una rápida cobra
verde pasa serpeando a toda velocidad por el sendero, a pocos metros de
nuestros pies, huyendo del lagarto seguramente.. Nos quedamos con la boca
abierta. Y al seguir una enorme higuera que no habíamos visto cuando veníamos
también nos deja estupefactos, con su tamaño , sus lianas y su forma. Debe
tener cientos de años.
Llegamos a la villa, en una de los mejores
dias. Despues me encuentro con los colombianos que van a un pozón de agua dulce
no muy lejos y me prendo en la
excursión. Un dia maravillosamente cansador.
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